Una escapada a Madrid siempre es bien, cada vez estoy más enamorado de esta ciudad. Caminable, histórica, auténtica, amable,… y con mucho y buen café.
En este breve salto a la capital de apenas tres días he podido probar algunas cafeterías que tenía pendientes, y volver a otras que siempre me apetece revisitar.
Watts
El nuevo local de moda para disfrutar de un brunch de alta calidad. Sofisticado es la palabra que me viene a la cabeza al entrar, me flipa la importancia que le dan a la música, con jazz sonando en la sala durante el servicio y los platos de dj y grandes altavoces destacando en la decoración.
Su impulsor viene de trabajar en Toma Café, como nuestro amigo Miguel fundador de La Molienda.



Nomade
Pequeño local en el barrio de Lavapiés, mesas dispares y con muchas muchas plantas en todas partes. Me ha sorprendido la tostada de aguacate con pera y trocitos de almendra.
Mención especial a la nutria que protagoniza su fachada 🫶



Toma café 1 (el de la calle Palma)
Un clásico imprescindible, mantiene su calidad como el primer día. “No computer, no drama”.



Hola Coffee
Si tuviera que compararlo con algún local en Palma diría que es entre Nano y La Finca ¿?
Excelente café en un reducido y moderno espacio pero sin excentricidades.



Ruda café
Les amo. La cafetería es diminuta, pero me encanta la cantidad de gente de la zona que va a primera hora a desayunar, clientes habituales de cada día, que se conocen y preguntan por sus jornadas laborales y otros detalles personales.
No hay mucha variedad de desayuno, pero la que hay es perfecta. Por ejemplo, ofrecen una oferta de café y tostadas con tomate. Keep it simple.
Ah, y me dejaron sacar el portátil un ratito.


Etual
Las dos veces que les he visitado ha sido para disfrutar de mi café de la tarde con un trozo de banana bread y mi lectura del momento. No fallan y el local me inspira diseño por todas partes.



